miércoles, 27 de agosto de 2014

ME CAGO EN TODO LO CAGABLE




¿Qué hago con mi calavera?
¿Y con mi carne pegada a ella?
¡Y con mis sesos!
¿Qué hago con ellos que me llenan de preguntas?
Me hacen un vestido lleno de remaches
de telas largas y oscuras.

¿Qué hago con mis labios? ¡No sirven de mucho!
Y a veces para nada.
Son amables callando
mientras mi cuerpo me dicta otra postura.

Si yo pudiese quitarme la vergüenza ajena
saldría volando en una escoba,
y solo serviría 
para ser el excremento de los montes.

Yo he venido aquí para ser quien soy,
y como soy lo que soy, ¡me cago en mi calavera!
¡Que nadie saca la suya y yo he de sacar la mía!

Sacar mi pecho por los que callan
y por los que no pueden hablar.
¡Me cago en la vida 
que huele tanto a muerte!

Veo una red completa de seres humanos,
de niños jugando en los parques
enredados con los cuerpos de los hombres
que olvidaron ser hombres de una sola vida.

La roca es la esclava de mis ojos,
mis ganas abiertas en una sola flor
que vuela como una mariposa
y se queda despertando a todo un pueblo.

Si yo fuese una tormenta,
¡haría de los mares montañas!
Giraría todos los timones de los barcos
y haría una sola religión para los hombres;
¡remolinos hambrientos para los que fusilan,
rebanan, violan, cuelgan y profanan!

Si yo fuese lluvia,
borraría de la historia a los dioses sin misericordia,
los que escribieron en sus paredes el odio en nuestros ojos
y sus crímenes en las iglesias. 

Rúbricas en las vidrieras con patéticas flores de sangre
perfumando las imágenes de Baphomet y de los jinn,
los espíritus malos de las mezquitas.

¿Quiénes se meterían sino a rezar en las cuevas de los infiernos?

No me da miedo andar diferente,
girar en otro sentido y hacer una estrella de sal
para quemar las leyes que han escrito.

No me da miedo hablar de los infiernos
ni encontrarme con uno de ellos.
¡Si los ángeles aquí
van con la misma bata
y con el mismo traje!
-una misma vida es esta y aquel viaje-.

Dicen los mortales, que allí
-en el infierno-
no hay ninguno que se salve.
¡Y aquí tampoco se salva nadie!

Yo he venido aquí para ser quien soy,
y como soy lo que soy, ¡me cago en mi calavera!
¡Que nadie saca la suya y yo he de sacar la mía!

Por los que callan y los que no pueden hablar
¡me cago en la vida que huele tanto a muerte!

Veo una red completa de seres humanos,
de niños jugando en los parques 
enredados con los cuerpos de los hombres
que olvidaron ser hombres de una sola vida.


4 comentarios:

  1. Un gusto visitar tu blog, Adelaida.
    Saludos cordiales

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    Respuestas
    1. Me alegra que así te haya resultado y me gustará volver a saberte por mi blog. Saludos Jorge Muzam.

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Gracias por vuestra visita a mi blog, espero que mis publicaciones hayan resultado de vuestro interés. Si me lo haces saber, mejor!!!!